1. Crea rutinas suaves (no rígidas)
En el embarazo, el cuerpo pide orden, pero sin exigencias.
● Desayuno con proteína (huevo, yogurt griego, frutos secos): ayuda a controlar las náuseas.
● Hidratación constante: lleva siempre una botella con agua.
● 10 minutos de estiramientos al despertar para aliviar espalda y caderas.
● Caminar 20–30 min diarios, aunque sea dentro de la casa.
2. Alivia molestias comunes sin sobrepensarlo
● Dolor lumbar: coloca una almohada entre las rodillas al dormir.
● Hinchazón: eleva las piernas 10 minutos antes de dormir.
● Acidez: comidas pequeñas cada 3 horas y evitar líquidos durante la comida.
● Insomnio: rutina nocturna con luz tenue + ducha tibia.
1. Un espacio de calma diario
A partir de la semana 20, intenta dedicar 5 minutos al día a:
● practicar respiración profunda,
● hablarle al bebé,
● o simplemente poner tu mano en la barriga y agradecer por el día.
2. Deja por escrito tus preferencias
No es un “plan perfecto”, es una guía. Incluye:
● quién quieres que esté contigo cuando llegue el día
● si prefieres música, silencio o luz tenue,
● posiciones que te hacen sentir segura,
1. Arma tu bolso (semana 32–35)
Incluye:
● papeles y documentos médicos,
● muda completa para el bebé,
● muda cómoda para ti,
● snacks fáciles (frutos secos, barras),
● ropa para piel con piel.
2. Aprende las señales reales del parto
● Contracciones cada 4 min por 1 hora.
● Pérdida de líquido.
● Disminución marcada del movimiento fetal.
3. Lo que nadie dice, pero ayuda
● Lleva bálsamo labial (el aire seco del hospital reseca).